lunes, 23 de mayo de 2011
Lo que tú quieras oír
Sofía llega a casa tras un largo día de trabajo. Charla con una amiga y prepara una cena para su novio. Pero algo sucede y se ve obligada a elegir entre la realidad, la ficción o algo que está a medio camino entre ambas cosas. Lo que tú quieras oír es una historia de amor sobre la relación entre la ficción y la realidad.
domingo, 22 de mayo de 2011
sábado, 14 de mayo de 2011
La importancia de un buen tinto
Por Doña Gula
Siempre que pido el tinto en los restaurantes, después de almorzar, necesariamente transcurren para mí unos instantes de verdadero enigma.
Estoy con Julián Estrada, cuando en su libro de Mantel de cuadros, en crónica titulada “tinta sobre el tinto”, asevera que un mal tinto acaba con la satisfacción de una excelente comida o, más aún, que un mal tinto puede acabar con la imagen de una buena empresa. Es un hecho que en el país del mejor café suave del mundo, a la hora de la verdad, o sea, a la hora de hacer, servir y degustar café, las cosas no son las mejores del mundo. ¿Qué pasa? A mi modo de ver, desde hace muchos años venimos descuidando de manera contundente la manera de hacer el café, cosa sencilla, pero a la vez extremadamente rigurosa. Hasta mediados del siglo pasado (años 50) la forma artesanal y campesina de prepararlo en cualquier región cafetera de Colombia era la siguiente: se tomaba agua del chorro que a la cocina llegaba por una guadua y se calentaba —justo hasta que empezara a hervir—, luego se tomaba un perol único y exclusivo para la preparación y se alistaba un colador de trapo, lavado y escurrido, el cual se colocaba sobre la jarra de servicio, introduciendo en él un número de cucharadas soperas de café equivalentes al número de tazas a servir, luego se vertía sobre éste el agua caliente, guardando una altura casi exagerada, para que llegara en forma de chorro fino y fuerte sobre el café; finalmente, metía dentro de la cafetera una cuchara y la dejaba reposar allí uno o dos minutos… ¡vaya usted a saber!… Se trata del mejor café de mis recuerdos.
Siempre que pido el tinto en los restaurantes, después de almorzar, necesariamente transcurren para mí unos instantes de verdadero enigma.
Estoy con Julián Estrada, cuando en su libro de Mantel de cuadros, en crónica titulada “tinta sobre el tinto”, asevera que un mal tinto acaba con la satisfacción de una excelente comida o, más aún, que un mal tinto puede acabar con la imagen de una buena empresa. Es un hecho que en el país del mejor café suave del mundo, a la hora de la verdad, o sea, a la hora de hacer, servir y degustar café, las cosas no son las mejores del mundo. ¿Qué pasa? A mi modo de ver, desde hace muchos años venimos descuidando de manera contundente la manera de hacer el café, cosa sencilla, pero a la vez extremadamente rigurosa. Hasta mediados del siglo pasado (años 50) la forma artesanal y campesina de prepararlo en cualquier región cafetera de Colombia era la siguiente: se tomaba agua del chorro que a la cocina llegaba por una guadua y se calentaba —justo hasta que empezara a hervir—, luego se tomaba un perol único y exclusivo para la preparación y se alistaba un colador de trapo, lavado y escurrido, el cual se colocaba sobre la jarra de servicio, introduciendo en él un número de cucharadas soperas de café equivalentes al número de tazas a servir, luego se vertía sobre éste el agua caliente, guardando una altura casi exagerada, para que llegara en forma de chorro fino y fuerte sobre el café; finalmente, metía dentro de la cafetera una cuchara y la dejaba reposar allí uno o dos minutos… ¡vaya usted a saber!… Se trata del mejor café de mis recuerdos.
viernes, 13 de mayo de 2011
“Karen llora en un bus”, a la caza de público sensible
La ópera prima del realizador audiovisual Gabriel Rojas escudriña en los retos que vive una mujer cuando decide renovar su vida.
Por Mónica Diago
Ángela Carrizosa, la protagonista de la película, es abogada. Ejerció su carrera hasta el 2006 porque decidió darle un vuelco a su vida y prepararse para hacer lo que siempre había soñado: actuar.
Karen es un ama de casa resignada. Se pasa la vida esperando la llegada de su marido para atenderlo. Un buen día desempolva su maleta y se da la búsqueda de un lugar donde abrirse un nuevo camino. En medio de las empinadas calles de la Candelaria encuentra un espacio, sucio, diminuto y deprimente, pero es su lugar.
Ángela empezó clases de actuación en la Escuela del Canal Caracol, después hizo varios cursos en la Casa del Teatro Nacional y finalmente viajó a San Francisco (Estados Unidos) a darle un toque final a su preparación como artista. Hasta que llegó su primer papel protagónico en cine: Karen.
Su vivencia personal, su cambio y su búsqueda interior le dieron elementos vitales para la caracterización del personaje “todos los seres humanos experimentamos transiciones en la vida. Yo pasé por ahí y eso me sirvió para darle vida a Karen”.
Por Mónica Diago
Ángela Carrizosa, la protagonista de la película, es abogada. Ejerció su carrera hasta el 2006 porque decidió darle un vuelco a su vida y prepararse para hacer lo que siempre había soñado: actuar.
Karen es un ama de casa resignada. Se pasa la vida esperando la llegada de su marido para atenderlo. Un buen día desempolva su maleta y se da la búsqueda de un lugar donde abrirse un nuevo camino. En medio de las empinadas calles de la Candelaria encuentra un espacio, sucio, diminuto y deprimente, pero es su lugar.
Ángela empezó clases de actuación en la Escuela del Canal Caracol, después hizo varios cursos en la Casa del Teatro Nacional y finalmente viajó a San Francisco (Estados Unidos) a darle un toque final a su preparación como artista. Hasta que llegó su primer papel protagónico en cine: Karen.
Su vivencia personal, su cambio y su búsqueda interior le dieron elementos vitales para la caracterización del personaje “todos los seres humanos experimentamos transiciones en la vida. Yo pasé por ahí y eso me sirvió para darle vida a Karen”.
lunes, 24 de enero de 2011
sábado, 21 de agosto de 2010
domingo, 20 de junio de 2010
Trece vidas - El Natty Combo
Del álbum "En llamas" (2008).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
